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Simplemente Boris, el poeta

Conocí a Boris Arrunategui un noviembre del 2010, cuando Luis Enrique Amaya otro poeta, preocupado por la indiferencia de la gente hacia el sentir, hacia la poesía, mismo guerrero solitario, empezó a organizar Recitales poéticos. ¿Cómo llamarlos? pues el único nombre que cabía era “Poesía con Candela”. El nombre surge porque alude al único lugar donde los poetas logran cobijo en San Juan de Lurigancho, pues es el “Bar y Vinos Candela”. Pero su locura no la hizo a solas, encontró amigos tan Quijotes como él (aunque claro versión aumentada y mejorada) que quisieron aventurarse en eso llamado Poesía, me refiero a Luis Candela, Julio y Juan Abanto. Es así como los poetas encontraron un lugar donde dar rienda suelta al torbellino de sentimientos, de sentires, de dolores, de amores, frustrados, de nostalgias y de todo. No hay tema que no abordaran, incluso a los animales y a los poetas mismos. Lino Bolaños nos dejo un hermoso registro de voz y de poemas, al igual de Virginia Benavidez, y de entre tantos, estaba nuestro amigo Boris. De mirada tierna, voz serena y cálida. Pero no crean que leía sus poemas como el resto de jóvenes poetas, los declamaba a pie y de memoria. Hace años ya no veía ese dominio de escena, así que quede encantada con esos poemas que contaban su hermosa historia de amor. Es que los poemas a veces son palabras sueltas que arrojan imágenes por doquier, pero otras cuentan historias y hasta despedidas o encuentros. Boris, le canto en esta oportunidad a su amada, a la parca y a sus recuerdos. Así que no hacía falta que cuente nada de él, su poesía nos lo decía.

Pero Boris, no solo nos regala su poemas, nos regala mucho mas, ya que con todo cariño viene aquí a nuestro distrito, a ofrecernos vida y conocimiento desde un lejano Villa El Salvador, distrito a miles de kilómetros de San Juan de Lurigancho, sin mas pago que un café, aplausos y reconocimiento. Así que gracias también a Luis Enrique Amaya por traérnoslo y compartir sus amistades.

Son pocos los poetas afros que conozco, ya que por algún motivo siempre son omitidos de las antologías poéticas “oficiales” peruanas, así que este, es un humilde reconocimiento a un poeta que nunca leí y eso que estudie literatura. Y como no soy egoísta, pues les regalo sus poemas. Claro que con permiso de Boris.
Y Boris tiene razón cuando dice que la poesía es él.



José Boris Arrunátegui Fernández, nace en Chiclayo, Lambayeque, 17 de Diciembre de 1954, escribe poesía desde la adolescencia y recién da a conocer su poesía la última semana de Noviembre en el Anfiteatro Chabuca Granda en el parque Kennedy de Miraflores. Fundador de la Comunidad Poesía en el Sur en Villa El Salvador. Su poesía se publica en los libros de la comunidad Poesía en el Sur de Villa El Salvador, en Antología de Poesía de Miraflores y en la reconocida Revista Bohemia Lux, compositor del grupo de trova “La Toma del Desierto”, eventualmente recita sus versos en Radio “Planicie”,  Radio “Unión” y Radio Canto Grande.

Cuando se aquieten mis temores

Cuando al fin mis temores se aquieten
Y vuelva el sol otra vez a mi ventana
Cuando sienta el paso de mis campanas
Irrumpiendo con sus cantos alegóricos
Emergeré del fondo de mis melancolías

Regresare yo, de aquel sueño profundo
Cuando una dulce voz muy tenuemente
Irrumpa con su encanto puro y cristalino
Susurrando muy dulcemente…
¡TE QUIERO!

Cuando el rocío vuelva a mis mañanas
Y vuelvan otra vez a florecer las rosas
Inundando los verdes campos con su aroma
Como en aquellas mis mejores primaveras

Cuando al despertar por las mañanas
Calida la brisa golpee en mi ventana
Cuando la vida me baña con su magia
Cuando atrás queden todas mis nostalgias

Cuando vuelva otra vez a amar
Cuando sienta otra vez ser amado
Tierna y muy dulcemente mis palabras
Sabrán adornar los pasos de aquel :…
¡TE QUIERO!




Cuando me fui

Me quede escuchando
Mañana cuando me fui
Detrás de los atardeceres
Donde declina el horizonte
Mas allá y después de lo oscuro
De las noches y la luna
Donde se pierden los tiempos
Entre la nada y el silencio.

A esconderme de los campanarios
Y su batir empedernido
A destejer las mañanas
Que tejía por las noches
A perderle el paso a los aplausos
De algunas ya gastadas manos
Cuando la misteriosa dama de negro
Al tocar mi puerta
Me despoje de todos los relojes
Besándome los labios en un nuevo idilio
Y tras quitarse el velo
Presurosa me lleve a recorrer
Los secretos de su oscura puerta
En mi ultima cruzada.

Cuando con ojos abstractos
Observe mi cuerpo tendido
Pálido e inerte
Después de lidiar su ultima batalla
Encerrado, encuadrado,
Encajonado y cegado
Por esas potentes luces
De aquellos fríos metales
Tan lúgubremente adornados
Traídos para la ocasión
Al igual que los cirios
Y las velas encendidas.

Donde el animo y mi prisa
dormirán sus pasos
en el último tramo
que he de recorrer por este mundo
entre llantos de dolor
y algunas lagrimas plañideras
que luego se irán confundiendo
entre los adioses sinceros
de mi ultimo cortejo
cuando ya no me tiemblen las piernas
pues no harán esfuerzo al caminar
hacia el lugar escogido
para empolvarme en las paginas del tiempo
y perderme para siempre
sin religión entre las cruces
que rezaran entre liturgias
los ave marías y padres nuestros
que fui dejando en el camino.







Yo soy la Poesía

Yo soy la poesía
Soy el sueño y fantasía
Soy la luz del nuevo día
Soy pasión en carne viva
Soy palabra concebida.

Soy el sol soy la alegría
Soy el sueño que se anida
Soy la noche que encendida
Trae embrujo y trae amor.

Yo soy la poesía
Soy canción de aquel gorrión
Soy aquel que riega amor
Soy primavera y soy color
Y el encanto de la vida.

Soy el llanto y soy dolor
Soy herida abierta en flor
Soy la pena y sinsabor
Soy también melancolía.

Yo soy la poesía
Soy nacido del amor
Soy esencia comprimida
Soy perfume aroma y flor
Soy el néctar de la vida.

Soy sangre y letra del amor
Soy escolta en su dolor
Soy la miel y soy sabor
De los idilios de la vida.

Y cuando diga ya el señor
Que acabose mi labor
Y que pase a otra vida
En mi tumba habrá una flor
Que en su sangre riegue amor
¡porque yo!...
               Porque yo soy la poesía.







Historia de un amor sin fin

Voy a escribir sobre lo nuestro
Me vestiré con los recuerdos
Para tomar el tren de la mañana
En el anden perdido
Abrazare mi corazón dolido
Mientras me tomo con el
Una copa de vino
Sentados los dos
En la mesa del tiempo
Recorreremos en silencio
Paso a paso aquel comienzo
Cuando te rondaba a escondidas
Pidiéndole a Eros y a afrodita
Improvisar alguna cita
En el teatro del ensueño
Persiguiendo el sueño de esta historia
Que aun no tiene fin.

Llegare a el papel con mi pluma
Incisivo y exigente
Dibujando aquellas tardes de sol
Y correteos a orillas de las playas
Como chiquillos traviesos e inocentes
Poco o nada nos importaba la gente
Cogiamos caracoles y estrellas de mar
Que luego inconscientes
Tirábamos sobre las arenas candentes
Perversos e incontrolables.

Escribiré de aquellas noches de invierno
Y caminatas bajo la lluvia
Éramos dos locos o debimos serlos
Cuando empapados por completo
Me invitabas a jugar
Locos de la noche inmensa
Bajo un paraguas de estrellas
Enfermábamos y delirábamos
Para después…
Para después morir de amor
Entonces
Sobraban las palabras
Cuando la noche y el silencio
Hablaba por los dos.

Voy a escribir también sobre tu boca
Aquel panal de mieles adictivas
Carmín de mis encantos
Borrador de besos agrios
Y del fuego de tus besos
Entre muecas pintorescas
Mordiéndome los labios
Mi pequeña y deliciosa muchachita
Inquieta y traviesa muñequita
Envuelta en oropel
Me sublimas y me excitas
Alma de niña en cuerpo de mujer
Yo te besaba
Respiraba con tu aliento
Niña perversa susurrabas en mi oído
Palabras de cortesana propias del momento
Que hoy por hombre me las callo
Como callo aquel navegar entre jadeos
Como callo aquel temblor
Como callo aquel deseo.

Escribiré de tus ojos
Que son la luz de mi camino
Mi luna, mi estrella y vino
Donde solía embriagarme por las noches
Y dormirme mimado entre el reproche
Bajo el abanico y vaivén de tus pestañas
Para luego despertar
Acariciando y oliendo tus cabellos
Aroma y prado recogido de los bosques
Torbellino rebelde adornado con destellos
Hermosa crin de negro azabache
Asidero sin tope
De mis fantasías y mis sueños
Las que te llevaste al galope.

Voy a escribir sobre tu pecho erguido
Gloriosas montañas
Con las que intentaste desafiar al mundo
Placer y deseo para mi
Hoy y siempre
Manantial y alimento
Néctar de los hijos de tu vientre.

De tus piernas…ay de tus piernas
Hay mucho que decir
Son columnas de sostén
Donde pende el paraíso
Son el agua y mi bautizo
Son camino hacia el hechizo
Donde el pudor pide permiso
Donde el cariño es improviso
Donde los sueños hallan piso
Donde perdí los tiempos
Donde hubiese perdido la vida
De ser preciso.

Hoy ya no tengo junto a mi
La vida
Su loco desatino
Cegador y guadaña
Te invitaron a partir
Privándome de tu dulce trino
Y el placer de sonreír
Solo me quedan los momentos gratos
De los mas hermosos que viví
Soñar con el pasado
Tomar del brazo a los recuerdos
Y mientras me envuelvo en sus quimeras
Quizás…quizás sembrar mas primaveras
Porque en silencio yace una historia
Que aun espera por un fin.

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