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Columnas de Opinión : Oswaldo Carpio
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lunes, 31 de enero de 2011
Campañas electorales: A propósito de JJ Rendón
Contratar a un equipo de asesores externos para una campaña electoral no es ilegal ni inmoral.
Oswaldo Carpio.-
No es la primera vez que llega al Perú un asesor político extranjero para una campaña electoral. Es obvio, por lo que informan los medios, que JJ Rendón es asesor de Luis Castañeda desde el año 2010. No sé en tiende por qué ambos ocultan que están trabajando juntos desde el año pasado. Diario 16 ha publicado el movimiento migratorio de Rendón. En él se demuestra que ha viajado al Perú desde mediados del año pasado. No es ningún delito. Negarlo no tiene sentido. Va contra toda lógica. Ocultar una asesoría de campaña no hace más que contribuir a crear la imagen de que algo tenebroso. Contratar a un equipo de asesores externos para una campaña electoral no es ilegal ni inmoral.
 
Sawyer Miller Group, asesoró a Mario Vargas Llosa y al FREDEMO en la campaña electoral de 1990, en la que ganó Alberto Fujimori con la asesoría directa de Vladimiro Montesinos y el apoyo de Alan García Pérez y sus asesores políticos.
 
Ralph Murphin y Mario Elgarresta (asesores norteamericanos), más un equipo de publicistas y especialistas en campaña, asesoraron a Alberto Andrade en el año 2000 y lo condujeron a la derrota.
 
Mario Elgarresta (cubano-americano) fue parte del equipo de asesores de Alejandro Toledo en las elecciones del año 2001 que derrotó a Alan García Pérez.
 
Mario Elgarresta fue asesor de Alberto Andrade en las elecciones municipales del año 2002, en la que Andrade pierde frente a Luis Castañeda por responsabilidad directa de Elgarresta.
 
En  todos esos casos, los asesores extranjeros jugaron un papel decisivo.
 
Mario Vargas Llosa y Sawyer Miller Group.
La campaña de MVLL el año 2000 fue un dechado de errores. Hubo mucho dinero pero una estrategia equivocada y errores de principiante. Mucha gente con enorme voluntad pero con elementales conocimientos de cómo se dirige una campaña. El resultado fue la derrota frente al equipo de campaña de Alberto Fujimori que contó en segunda vuelta con el total apoyo de Alan García Pérez y Vladimiro Montesinos. La izquierda y el PAP apoyaron a Fujimori. Esta vez, que se sepa, no hubo asesores extranjeros.
 
Elecciones del 2000: Ralph Murphine y Mario Elgarresta. Los artífices de la derrota de Alberto Andrade.
Las campañas electorales de los años 1993, 1995 y 1998, en las que Alberto Andrade ganó con el 93.5 % (enero de 2003 en Miraflores), victorias sobre Jaime Yoshiyama (1995) y sobre Juan Carlos Hurtado Miller (1998) fui el estratega y el responsable de la campaña junto a un equipo de publicistas e investigadores de mercado. La estrategia en estas tres campañas las elaboré en medio de enormes dificultades. No hubo asesores externos. El conocimiento de la historia política del Perú, del momento político y del competidor principal y su asesor, fue fundamental para obtener la victoria. Conocía las debilidades y fortalezas de Alberto Andrade y Somos Perú así como las debilidades y fortalezas de Fujimori y sus asesores (Montesinos y el SIN). Hicimos frente a las contra campañas, al fraude, a la guerra sucia, al control de los medios y al sabotaje permanente. Ganamos, entre otras razones, porque habíamos preparado la campaña con mucha anticipación y una estrategia que los competidores nunca lograron descifrar. Estrategia, tácticas y estratagemas que derrotaron la interceptación telefónica, el enorme gasto de campaña de los competidores y el control parcial de los medios de comunicación. ¿Cuál fue el secreto de la victoria? El más importante: los competidores no sabían a quién estaban enfrentando. Ellos suponían que enfrentaban a un equipo inexperto, a “un equipo doméstico” como le llamaron. El principal error de Montesinos y los que lo acompañaban fue la soberbia. La estrategia nunca fue descubierta y pese al enorme gasto y a la campaña de demolición los candidatos de Fujimori-Montesinos perdieron.
 
Elecciones del año 2000. Ralph Murphine y Mario Elgarresta.
Pese a las victorias obtenidas sobre Montesinos-Fujimori, en las elecciones del 2000, Andrade opta por contratar a un grupo de consultores extranjeros para dirigir la campaña. Grave error.
El mayor error consiste en el desconocimiento de la realidad política del país. La propuesta de Murphine-Elgarresta, fue la de una campaña clásica de estilo norteamericano: una campaña mediática con enorme publicidad en radio y televisión, principalmente.  Pese a que se les advirtió que no iba a ser posible realizar una campaña de esa naturaleza por el control sobre los medios de comunicación de parte de Fujimori-Montesinos, los asesores extranjeros insistieron en la estrategia publicitaria televisiva.
 
Se les advirtió que se quedarían con la publicidad grabada y sin posibilidad alguna de difusión. En febrero del 2000, cuando tenían todos los spots o piezas publicitarias grabadas fueron a los canales de televisión controlados por Montesinos. Crousillat y Shultz se negaron a pasar los spots argumentando que no era política del canal de televisión. Crousillat y Montesinos, aparecen muertos de risa, en un vladi-video, luego de la respuesta que le dieron a los emisarios de Murphine-Elgarreta. ¿Cuál fue el error de esta dupla de consultores norteamericanos? El desconocimiento de la realidad peruana y la aplicación rígida de un esquema de campaña similar para todos los países. Una suerte de plantilla que se adapta a cada circunstancia. Ellos no entendieron la naturaleza y la conducta de la dictadura de Fujimori-Montesinos. No entendieron que Andrade obtuvo 93.5 % de los votos en las elecciones municipales -que fueron postergadas por el golpe de Estado del 5 de abril de octubre de 1992 a enero de 1993 - y que le ganó a Yoshiyama en 1995 y a Hurtado Miller -con todo el apoyo- en 1998 como resultado de estrategias y un conocimiento riguroso de la política peruana. Pero no conocían ni entendieron algo clave: que Fujimori-Montesinos pierden esas elecciones porque no habían controlado totalmente los medios de comunicación.  En el 2000, no tomaron por asalto los medios. Simplemente compran a los dueños y manejan los programas periodísticos y cierran los canales de TV –salvo el Canal N que recién empezaba- a la oposición democrática.
 
La ignorancia sobre lo que ocurría en el país les impidió trazar una estrategia adecuada. La estrategia alternativa a la de Murphine-Elgarresta consideraba esa realidad. Pero ellos, con el enorme poder que se les otorgó, terminaron llevando a Alberto Andrade a la derrota. Sin un plan B, intentaron sustituir los spots de televisión por millones de volantes que no se pudieron distribuir porque ya habían desarmado la organización del partido Somos Perú ya que para ellos “el partido no era importante en una campaña moderna”.
 
Elecciones presidenciales del 2001. Mario Elgarresta se opone al debate de Alejandro Toledo con Alan García Pérez.
En las elecciones presidenciales del 2001, Toledo y García pasan a la segunda vuelta. Se plantea el tema del debate electoral. Toledo va primero pero García se acerca peligrosamente. García Pérez reta a Toledo a debatir. En el equipo de campaña de Toledo está el cubano-norteamericano que se opone al debate entre ambos. Luego de tensas e intensas discusiones, el equipo de estrategia de Toledo se impone y aprueba la polémica. Alan García gana el debate pero Toledo gana las elecciones. Si Toledo no polemizaba como proponía Elgarresta, García derrotaba a Toledo.  
 
Elecciones municipales del 2002. Alberto Andrade versus Luis Castañeda.
Alberto Andrade tenía en agosto del 2002, alrededor de 58 % de intención de voto. Las elecciones habían sido postergadas hasta noviembre de ese año. Faltaban cuatro meses. Mario Elgarresta fue contratado como asesor de una campaña que estaba ganada en la mente del estratega y entre los electores. Sin embargo, nuevamente, se otorga enorme poder a Elgarresta. Ante la consulta de Alberto Andrade de que no debatir con Luis Castañeda, Mario Elgarresta recomienda a Andrade que no debata, que  declare a los medios que “el debate es un circo…” y que repita la frase: “no voy a debatir porque los electores ya conocen mis propuestas”. Se expresó una opinión contraria a esta tesis, afirmándose que se trataba de una tercera elección y que se iba a tratar de vender la idea de que Andrade era soberbio y autoritario, que se le compararía a Alberto Fujimori en su intento de una tercera elección. Mario Elgarresta se mantuvo firme en su estrategia de “no voy a debatir”. Una campaña con una diferencia de más de 30 puntos de diferencia a favor de Andrade se vino abajo cuando Alberto Andrade pese a todas las advertencias en contra, declaró  que no debatiría con Luis Castañeda ni con los otros candidatos. La sentencia de soberbio cayó sobre Alberto Andrade que en quince días perdió 18 % de intención de voto. Lo demás historia conocida. El asesor extranjero cobró sus enormes honorarios y se fue del país dejando un grave problema estratégico que no pudo ser resuelto porque, además, al irse no dejó un plan alternativo. Lo que se había construido en años de trabajo, con paciencia e inteligencia, se perdió por la ignorancia, el desconocimiento y la petulancia de un asesor extranjero que no conocía la realidad. Como comentara semanas más tarde Alberto Andrade, “estos asesores extranjeros no conocen la idiosincrasia del pueblo peruano”.
 
Las elecciones presidenciales del 2011.
Mi experiencia con los asesores extranjeros no es positiva. No por razones morales sino porque no conocen la realidad peruana. El Perú es un país sumamente complejo. Distinto a los demás países de América Latina. No es igual el Perú a Colombia, a Venezuela o a un país centroamericano. Intentar dirigir una campaña con asesores extranjeros si es que no existe una contraparte peruana apoyada por el candidato presidencial es un error. Los asesores extranjeros o consultores, pueden apoyar a un equipo peruano pero si los asesores extranjeros imponen sus criterios, la derrota es segura. No porque no tengan conocimientos y capacidades. Sin porque se requiere un conocimiento muy fino del Perú, de su historia, de la coyuntura, de la situación y de cada momento político. Las reglas generales son inútiles. Se requiere inteligencia estratégica, conocimientos, experiencia y capacidad para actuar con rapidez en situaciones cambiantes.
 
El caso de JJ Rendón y Luis Castañeda.
Los que critican a JJ Rendón por razones morales están equivocados. Es obvio que un asesor como Rendón no está trabajando recién. Si es un experto en campañas, es claro que está trabando desde el año pasado. Si dijera que recién está trabajando en la campaña de Luis Castañeda, se podría afirmar sin temor que es un improvisado. No es el caso. JJ Rendón es un experto en campañas electorales. Tuvo capacidad para derrotar a Antanas Mockus. Supo destruir su imagen, ponerlo en ridículo, mostrar sus declaraciones contradictorias, sus vacilaciones ante Hugo Chávez, su incapacidad para responder a preguntas como sus creencias religiosas, su ateísmo, entre otros temas. La campaña de JJ Rendón logró, en suma, poner al descubierto ante los electores, las enormes debilidades de Mockus. Los hizo en televisión, en las redes sociales y a través de rumores. JJ Redón fue el artífice de la victoria de Santos.
 
La pregunta que hay que hacerse es si JJ Rendón tendrá los mismos resultados en una realidad tan compleja como la peruana. Mientras siga afirmando que no es asesor de Luis Castañeda estará cometiendo un error, pues nadie le creerá y creará una imagen poco transparente, la idea de una suerte de “Montesinos venezolano”.
 
Lo anterior no demuestra que JJ Rendón es un mal estratega.  Lo que es evidente es que aún no conoce en profundidad la realidad peruana. Pero si cuenta con una contraparte nacional que no se subordina en los momentos claves, JJ Rendón podría acertar. Ello siempre y cuando respete a su contraparte peruana. Pero, sin un conocimiento profundo de la cultura política y la idiosincrasia del elector peruano y con poca capacidad para escuchar a su contraparte, no habrá victoria.
 

Los sabios estrategas chinos (Sun Tzi, Wang Xi, Zhan Yu, Cao Cao entre otros) enseñan que se requiere de “conocimiento profundo y acción poderosa” para obtener la victoria. ¿Seré el caso de JJ Rendón, su equipo de campaña y la contraparte peruana de Luis Castañeda?

 
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