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Noticias >> Magaly Vera

El futuro de Fuerza Social

Su futuro no está escrito aún, como tampoco lo está el de ningún partido político. Estas últimas elecciones, solo nos dijeron que los peruanos estamos decepcionados de ir a votar. Porque al final, da lo mismo: si es uno de izquierda, nos sale con el cuento de una gran transformación y al final, terminan con una hojita de ruta; si es la derecha, pues Conga si iba indefectiblemente y todo seguiría como hasta ahora, y en piloto automático.

El porcentaje con el que ganó el PPC, no es un triunfo, ya que el de viciados y nulos lo superó. Y es que esos votos reflejan el estado de ánimo de los peruanos y ahí están escondidos, los votos que decidirán el triunfo en las elecciones futuras.

Fuerza social fue un partido que nació con el objetivo de “aspirar a un país justo, democrático, descentralizado y con igualdad para todos y todas, donde el crecimiento económico conlleve al desarrollo humano sostenible y garantice los derechos básicos de toda la población" (según su página web), lo malo es que su objetivo, sólo quedó plasmado en el papel, debido a que sus representantes en San Juan de Lurigancho, no tenían ni la menor idea de lo que era democracia, descentralización e igualdad. Un partido que pese a lo austero de su publicidad, compitió contra Goliat y al igual que David, ganó. Su mayor logró, fue poner un rostro cuya popularidad traspasaba la del partido. Me refiero a Susana Villarán, una mujer de rostro afable, de 61 años. Es decir un adulto mayor con bastante experiencia en temas de gobierno local y central. Valentín Paniagua la eligió como Ministra de promoción de la Mujer y Desarrollo humano. Ya anteriormente había trabajado con frejolito en la Municipalidad de Lima, y fue fundadora del Vaso de leche entre una larga lista de cargos que ocupó incluso en la Comisión Interamericana de Derechos humanos.  A ello se sumó el aporte de Jaime Bayly. En resumen, fue con la imagen de Susana que un partido político joven, de una izquierda moderna, lograba un municipio. Eso no debe de olvidárseles: el éxito no dependió del trabajo de sus militantes.

En San Juan de Lurigancho, el grupo que lo formó eran personas que gozaban de una buena imagen como la de Ketty Pelaez, una gran lideresa a la que todos admiraban. Pero que sin embargo, en su propio partido generaba envidias. Lo mismo con otros personajes cuyo reconocimiento era público. Luego de ganar Susana las elecciones, se sumó al grupo Julio Abanto, reconocido arqueólogo que lideraba el colectivo Generación 36. Una agrupación cultural que logró concentrar a varios jóvenes, que trabajaban el tema de identidad cultural ya iniciado antes en el Instituto Cultural Ruricancho y en las movidas juveniles. En lugar de agradecer un rostro nuevo y con prestigio ganado en base al esfuerzo, tesón y trabajo; lo que consiguió fue que le llueva una avalancha de críticas, sobre todo de personas que no teniendo la currícula de él, aspiraban el puesto de Administrador del Parque Zonal Huiracocha. Hasta una tal Paula, se dedicó a inundar el cielo cibernético con emails difamatorios señalando que algunos eran de otro partido. Solo porque sospechaba que lo eran. Olvidando que existe internet y uno puede saber el verdadero historial político de una persona. Por envidiosos, hasta perdieron las elecciones municipales porque Julio hubiese generado mas votos que José Luis Sanchez.
 
Lo mismo ocurre hasta ahora: los que son “militantes antiguos” supuestamente tienen el derecho “natural” a cargos directivos. Es decir, piensan solo en su provecho personal, más no en el del partido. ¿Cómo renovarse con esos caudillos? cuyo primer propósito, fue no dejar que ingresen militantes nuevos, con la  única explicación que tenía que filtrarlos. Al final lo único que consiguió, fue que se replieguen.
 
En lugar de agradecer a Julio Abanto entre otros militantes de dar su imagen a un partido alicaído, los ahuyentaron. Él no necesitaba mejorar su imagen, como sí el partido. Otros que también se retiraron, fueron Eduardo Quispe, un joven líder juvenil de los Boys scouts; Marissa Basán, joven historiadora y docente sanmarquina; entre una lista larga de jóvenes valores. Perdieron su gran oportunidad de refrescar su imagen con personajes que por sí solas generan arrastre, sin necesidad de un partido político. Solo por anclarse en el puesto de la secretaria general, ocasionaron ese desastre. ¿Qué hizo su comité de ética para corregir estos problemas internos? Nada. Al contrario, los acusadores trabajan en la gestión.
 
Perdieron valioso tiempo en avanzar, y solo se dedicaron a insultar y manchar el honor y la honra de personas de trayectoria limpia. En resumen, se dedicaron a dividir el partido. Sus regidores hicieron lo mismo. Por un lado una regidora, promocionaba su imagen a costa de las dádivas de un comité de damas; y despotricaba de otro regidor y este a su vez, le devolvía los “halagos”. Y si así estaban los de arriba, imagínense como les copiaban los de la plana menor. Nadie osó poner orden en casa. ¿Por qué? ¿Por temor? ¿por decidía?  La respuesta es un misterio.
 
Y bien pudieron promocionar las obras de Susana con la cantidad de promotores que tenían a su cargo. A esa labor se hubiese sumado el trabajo de marketing de los supuestos líderes de la confluencia, y solo entonces su trabajo hubiese sumando, y no restado. El resultado: no sabemos que obras del municipio se están ejecutando, y solo les creemos a lo que publican los revocadores.

Aún queda mucho por hacer, solo es una batalla perdida, no la guerra. Pero al menos, con esa bofetada, espero empiecen a pensar que dependen del personaje que pongan a la palestra, que definitivamente no puede ser uno que crea que por su antigüedad, lo merece. Sino de aquel cuyos méritos lo hagan merecedor. Y claro que aún le quedan algunos líderes como Evans Ríos, cuya trayectoria forjada en las luchas sociales y en la parroquia, la ha hecho merecedora del respeto y admiración de muchos luriganchinos. Sólo que como son ciegos, nunca la van a ver como opción y es una pena.

Lo primero que tienen que aprender, es dejar de ser mezquinos con los que ingresen. Ya hasta su inscripción perdieron. Y ojalá no espanten a los pocos militantes buenos que aún les queda. Lo que ocurre aquí en San Juan de Lurigancho se extiende a los otros partidos. Y por inducción a toda Lima y a todo el Perú.

Si desean seguir en la lid política, tienen que aprender de sus errores, evaluar, corregir y avanzar. No detenerse en insultar que les quita tiempo valioso en avanzar.

Solo queda repetir lo que decía nuestro sabio Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Y ojalá no sigan tropezando con la misma piedra.

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