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Columnas de Opinión : Julio Abanto Llaque
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jueves, 08 de noviembre de 2007
El SITIO ARQUEOLOGICO DE CANTO CHICO: Huella del pasado Inca en San Juan de Lurigancho
Julio Abanto Llaque.-
“A diferencia de los individuos, los pueblos pueden resucitar”
Jorge Basadre
Perú: Problema y posibilidad
 
Aproximadamente en 1470, el poderoso ejercito cuzqueño al mando del heredero al trono Inca, Tupac Cussi Yupanqui, luego de arremeter y sojuzgar al extenso reino Chimú; tiene como misión incorporar, a su naciente imperio, el territorio de uno de los oráculos mas respetados de los andes centrales: Pachacamac, cuya residencia se sitúa en el valle bajo de Lurín, siendo el referido asentamiento la capital del Señorio Ychsma cuyos dominios se extiende desde ese valle hasta el Rímac.

No cabe duda que la anexión de la nación Ychsma fue pacífica, a diferencia del alto costo humano y de destierro que sufrieron, sus vecinos, “los collis” al presentar resistencia a sus conquistadores. Desde entonces el imperio amoldaría sus patrones culturales, religiosos y políticos a cada pedazo de tierra que es ahora suyo.

La presencia de la cultura Inca, en nuestro distrito, se manifiesta en la alfarería que se enriquece con las formas y diseños imperiales; en los santuarios que hemos descubiertos al interior de Canto Grande, como evidencia de un fortalecimientos en su creencias; pero sobre todo en los centros poblados que aparecen como un ejemplo de su reforma urbana y administración de recursos para esta parte valle. En el siguiente texto nos vamos a referir al sitio arqueológico de Canto Chico, que a pesar del tiempo, las invasiones, los montones de basura y algunos mal intencionados que utilizan sus viejos recintos para sumirse en un profundo éxtasis ultraterrenal; guarda testimonios de la presencia Inca y de las actividades económicas, artesanales, productivas y de culto que realizaron quienes la habitaron.

Canto Chico es un importante asentamiento arqueológico que se encuentra en las faldas orientales del imponente cerro San Jerónimo, y entre los pueblos de Canto Chico, Sagrado Madero y Arriba Perú. Se puede visitar la huaca siguiendo la antigua carretera a Canto Grande. Su nombre no cabe dura es reciente, con el tiempo ha perdido su original, libros como los de Villar Córdova y el diccionario de García Rossell se refieren al monumento como Lurigancho; un mapa antiguo de Carlos Romero (1933), lo señala como Hurinhuanchos. Canto Chico corresponde al poblado que ocupó su terreno desde inicios de 1970, aunque, para la década del 40 ya existían algunas pequeñas propiedades, su nombre hace referencia en diminutivo a la pampa de Cantogrande, estilo que luego permitiría denominar a otras urbes (Canto Bello, Canto Sol, Canto Rey, etc). Con el nombre actual se registra en el inventario de monumentos arqueológicos del Valle del Rímac y Santa Eulalia, elaborado por Milla Villena (1976), posterior a ello por el inventario de monumentos arqueológicos de Lima Metropolitana elaborado por el Dr. Roger Ravines (1985). Y finalmente por la Misión UNI FORD (1994).

En el lugar se aprecia un gran montículo central que se levanta mediante el uso de gruesos tapiales, en algunas secciones se observan macizos adobes rectangulares y en su conjunto los elementos murarios aflorantes encierran una serie de espacios de planta rectilínea que en su parte céntrica se elevan en forma escalonada, los rellenos internos, que le permiten ganar altura, están compuesto de basura arqueológica, y donde la erosión no ha afectado su conservación, las paredes presentan un buen enlucido o acabado.

Para levantar gruesas paredes ha sido necesario cimentarlos con enormes rocas, del mismo modo existen murallas cuyo lado interno se rellenan para nivelar el terreno sobre el cual se elevan otras estructuras circundantes al montículo principal.

Originalmente su extensión era mucho mayor, y en todo su extremo sur se disponían una serie de grandes estructuras y un conjunto residencial conformado por viviendas aglomeradas dispuestas sin ningún tipo de ordenamiento urbano, no cabe duda, que este sector correspondía a las viviendas de su población común, incluso se ubicaban grandes corrales que se emplazaban en las laderas de los cerros.

Gracias a las investigaciones efectuadas por el Dr. Rogger Ravines (1996 – 2000), sabemos que el sitio corresponde a las fases finales del período Intermedio Tardío (1300 d. C)  y logra su desarrollo durante el Horizonte Tardío (1470 a 1535 d. C), es decir, la mayor parte de la arquitectura visible data de la época Inca, según los hallazgos efectuado, se sabe que su población estuvo vinculada a la producción agrícola y ganadera, además de diversos oficios como la cerámica, textilería y metalurgia.

Es lamentable que a lo largo de los años el sitio arqueológico vea disminuida su extensión.   Según la fotografía aérea del año de 1944, sólo se estaría conservando menos del 10%. En la actualidad son menos de cuatro hectáreas la zona que se señala como protegida, es preciso señalar que desde 1990 la Asociación de Vivienda Kawachi, tomó posesión de una parte de la zona considerada como intangible, afortunadamente la misma población inició, de manera conjunta, con el Instituto Nacional de Cultura un plan piloto de recuperación y puesta en valor del monumento, sin embargo la poca atención y desinterés ha convertido el lugar en un espacio poco atractivo para ser visitado.

Es una pena que nuestra “huaca”, que es el reflejó de la presencia de una gran cultura en nuestro distrito, siga perdiéndose por la escasa visión y afecto de nosotros mismo, cuándo aprenderemos que nuestro patrimonio no es una “ruina”, que es un recurso de inconmensurable valor para la ciencia, la educación y la dinámica cultural de nuestra localidad. Seguir olvidando nuestro compromiso que tenemos con nuestra herencia, es sencillamente permitir que otra invasión logre borrar su imagen para siempre y nos prive de esa alegría que nos motiva el contemplar con admiración objetos milenarios dentro de la vitrina de un esperado museo.



Puede Consultar la siguiente Bibliografía:
RAVINES, Rogger
1985  Inventario de Monumentos Arqueológicos del Perú: Lima Metropolitana. Lima: Instituto Nacional de Cultura  y Municipalidad de Lima Metropolitana.
2003  Canto Chico. Asentamiento prehispánico del valle del Rímac. Boletín de Lima. 119-122:93-290.

CÓRDOVA H. Martín.
2005  El Sauce un cementerio del Horizonte Tardío en San Juan de Lurigancho, Lima. En: Corrientes Arqueológicas. Lima. Facultad de Humanidades de la Universidad Federico Villarreal. Claudio C. Olaya y Marina Romero B. Ed. Nº 1. pp. 199 –221.
2007 Investigaciones arqueológicas en el sauce, San Juan de Lurigancho. Lima – Perú. Lectura del Instituto Cultural Ruricancho. 9: 1-5. En Web: http://www.ruricancho.com/articulos/elsauce.pdf
 
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