• San Juan de Lurigancho - Lima - Perú

Noticias >> Oswaldo Carpio

Estrategias y contexto

La filosofía occidental y el pensamiento oriental ubican al hombre en la naturaleza pero, simultáneamente, fuera de ella. La post modernidad significa, entre otras cosas, una vuelta a la naturaleza con el fin de encontrar un nuevo equilibro con ella. Mientras el animal tiene instinto, el hombre tiene pulsiones. Ni siquiera el animal tiene un sello genético inmodificable. El hombre posee una trama genética que evoluciona, cambia como consecuencia de la civilización, es decir, de la educación, la moral, las costumbres, la disciplina, la libertad y la democracia, la política -no la politiquería- la ciencia y la técnica.
Los países más avanzados del mundo son aquellos que han invertido en el capital humano y en el capital social. La educación modifica conductas, actitudes, costumbres, hábitos. Evidentemente, si el sujeto es cínico y no está dispuesto a evolucionar, es porque le conviene, porque le interesa, porque tiene una visión y una misión personal, atada a lo más oscuro de la vida humana. La disociación personal, la incapacidad para distinguir entre el bien y el mal, es propia de un psicópata y, una conducta así en política, es la de un sociópata. Entendible en un país en el que desde el poder, se ha promovido la violación de las normas morales, políticas y jurídicas. Falsificar firmas y salir impune, alquilar partidos, acomodarse al gobierno de turno, formar alianzas ocultas con la corrupción es propio de un psicópata que medra de la política.
La mente del psicópata que se dedica a la política, es la mente del jorobado moral. Atado a sus inclinaciones, a sus costumbres, a sus lados más tenebrosos, pretende dar lecciones de política, de estrategia, de buen gobierno, de experiencia y de capacidad de gestión.
El subdesarrollo está en la mente. La mente crea las ideas, principios y valores, que se convierten en hábitos, costumbres, cultura. La mentalidad subdesarrollada es acomodaticia, indisciplinada, anómica. El estratega del subdesarrollo, sabotea la democracia, no cree en el progreso, no cree en la gente –la manipula, la utiliza, hace populismo.  Se mira al espejo y al ver en él su propia maldad, la atribuye a los demás a través de un mecanismo psicológico de proyección.
El estratega democrático moderno se esfuerza por recoger el lado creador del ser humano para proyectarlo, considerando el contexto, las fuerzas que lo rodean, las amenazas, sus propias debilidades y las de los competidores, pero con el fin de generar crecimiento, progreso, avance para la sociedad.
Uno de los publicistas del régimen pasado, tenía ciertas habilidades para realizar campañas manipuladoras, luego de pasar por curas de desintoxicación. Ahora, huido de la justicia, intenta dirigir sus viejas estrategias sin comprender que no funcionan porque el contexto ha cambiado.  Hoy el emperador está preso y desnudo y sus socios y discípulos extraviados.
Los cínicos están cada vez más desesperados porque sus estrategias no funcionan. El contexto ha cambiado. Se conquistaron democracia y libertad que utilizan para medrar de ella a fin destruirla. Igual que el terrorismo.
En el Perú hay crecimiento económico pero si no se construye una cultura de valores que genere confianza, no habrá desarrollo sostenible. Éste sólo es posible con mayor vida democrática civilizada que no es otra cosa que una sociedad en la que impere la justicia, se abra paso la  equidad y la inclusión; disminuyan las desigualdades sociales; se invierta y se produzca un cambio en educación y salud. Pero, sobre todo se promueva el crecimiento del capital humano y el capital social, se apoye  el emprendimiento y se creen condiciones de igualdad para que hombres y mujeres emprendan el camino independiente del progreso. En los últimos años se han incorporado dos millones de personas a la clase media que es un freno  al cinismo porque esa clase media emergente ha crecido derrotando los obstáculos de una casta política parasitaria.
En las elecciones de octubre de 2010 y en las de abril de 2011, se juega la posibilidad de construir ciudades y pueblos y un país mejor. Es una confrontación entre democracia, eros, voluntad de vida versus los partidarios del cinismo, el espíritu tanático, el autoritarismo, la autodestrucción y el determinismo fatalista que ata al ser humano a sus lados más oscuros.
Los “estrategas” del mal, van a sumar dos derrotas sucesivas. Las condiciones para que ganen hoy no existen.
Para que los estrategas del mal obtengan victorias necesitan como condición, comprar conciencias, canales de televisión emisoras de radio y crear una prensa que haga terrorismo de imagen… esa historia, ya la conocemos. Lo están intentando, porque la corrupción maneja ingentes sumas. Hoy, no tienen las condiciones para imponer la distorsión y el terrorismo de imagen. La democracia es un freno.
Los estrategas del mal, sólo podrían ganar si compran los medios de comunicación –ya han comprado, por adelantado, a  un canal vinculado a la mafia de la década pasada, millones de soles en publicidad.  Pero existen medios independientes, voces críticas que son la mayoría. Además, pese a las deficiencias de la democracia, la mayoría cree en ella.

Los cínicos no pensaron encontrar un escenario como el actual, por eso intentan crear uno artificial, actúan con desesperación y precipitación. En un contexto como el actual, la máscara, el maquillaje, el rímel se les chorrea. No se atreven a salir del clóset. Si dicen ser modernos ¿por qué tanta ansiedad?

Publicaciones AnterioresVer todo