Deici Dávila Altamirano

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viernes, 21 de febrero de 2020

Castañeda y Villarán, un final

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Castañeda y Villarán, un final

viernes, 21 de febrero de 2020 - 634 vistas

Los ex alcaldes de Lima Luis Castañeda y Susana Villarán llegaron al sillón municipal con perfiles políticos diametralmente opuestos: Castañeda se vendió como un gestor eficiente y Villarán como la “esperanza” frente a la corrupción. Aunque Castañeda fue elegido alcalde tres veces, su vida política ha tenido el mismo final que la de Villarán: cumpliendo prisión preventiva por el presunto ocultamiento de fondos ilícitos de las empresas Odebrecht y OAS. ¿Será el fin de la corrupción en la comuna de Lima?

Luis Castañeda fue un alcalde popular a pesar que se hizo conocido como “El Mudo”, pues durante sus gestiones se caracterizó por no dar declaraciones sobre su trabajo y mucho menos sobre el sonado caso Comunicore, escándalo que estalló a fines del 2009 y se convirtió en uno de los principales casos de corrupción y lavado de activos que involucró su segunda gestión. Susana Villarán, en cambio, tuvo una gestión cuestionada desde sus primeros días de gobierno, que encontró su punto más álgido con el proceso de revocatoria que no logró sacarla del poder. A diferencia de su antecesor, la primera alcaldesa de Lima no gozó de popularidad entre los limeños.

Según la fiscalía, las ex autoridades ediles habrían recibido miles de dólares de las empresas brasileñas OAS y Odebrecht para financiar sus campañas a la Alcaldía de Lima. A cambio, durante sus periodos de gobierno, habrían direccionado concesiones y peajes en favor de estas empresas. Para ello, habrían conformado organizaciones criminales con participación de funcionarios y colaboradores cercanos. Así, por ejemplo, Castañeda y Villarán habrían recibido sobornos para manipular la construcción del proyecto Línea Amarilla favor de OAS. La Línea Amarilla iba a costar unos US$570 millones y finalmente habría costado US$ 703 millones de dólares, un sobre costo de US$ 133 millones, ¿qué les parece? 

La gestión de Jorge Muñoz ha heredado un conjunto de obras que fueron construidas a cambio de coimas, las cuales deberían ser auditadas y resueltas en beneficio de la ciudad. Un caso emblemático son los peajes que fueron negociados para favorecer a Castañeda y Villarán y que, por principio, deberían ser suspendidos como muestra de respeto a los limeños. Los peajes podrían pasar a manos de EMAPE y ser gestionados en favor del erario municipal. Los vecinos de Lima no deberían pagar por obras manchadas de corrupción, ¿estará Muñoz dispuesto a romper con esta herencia nefasta para la ciudad?

 

Escrito por: Deici Dávila Altamirano para SJL.pe

 

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13/02/2020 La corrupción como herencia

 


 

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